Hoy en la mañana mientras meditaba tuve un diálogo inusual. Intercambié ideas con una persona que no ha llegado aún, eso no la hace inexistente, sólo temporalmente ausente. Aquí la reseña y la idea general del diálogo.;
No estoy loco, ¿Quién se atreve a diagnosticarme? No estás aquí y sin embargo yo me atrevo a hablar contigo y no uso mis labios. Imagino que este tipo de comunicación será efectiva hasta que puedas usar los tuyos. Y quién sabe tal vez, si desarrollamos las facultades, los labios nunca sean necesarios.
No hay ecuación o procedimiento lógico que demuestre que vas a existir, y sin embargo mírame aquí dirigiendo mis pensamientos hacia ti, entendiendo además que me escuchas aunque no tengas oídos, que me piensas aunque no tengas razón. Es la certeza de quien espera el impacto de un objeto que puede observar caer. Para eso sí existe una expresión física precisa que más o menos describe el fenómeno. La ecuación confía certeza, y sin embargo entiendo últimamente que la certeza no causa ecuación en todas las ocasiones. No estoy loco.
Que momento para pensarte, qué momento de desánimo y tristeza, cuando apenas hace unas horas el hombre más poderoso del mundo se paró frente a los otros hombres poderosos del mundo e inició el discurso del cinismo con estas palabras:
“En siete décadas, cuando la ONU impidió que hubiese una Tercera Guerra Mundial, seguimos en un mundo marcado por el conflicto y plagado de pobreza; cuando proclamamos nuestro amor por la paz y odio por la guerra, sigue habiendo convulsiones en el mundo que nos ponen a todos en peligro.”
Esto que tú vas a poder leer en textos de historia yo lo viví. Yo lo escuché y me estremecí. El mismo líder del país que posee capacidad en armamento para arrasar la vida de este planeta varias veces, el mismo que puede usar un sólo botón para terminarnos a todos como si no valiésemos nada, el mismo que hace unos meses presumía la captura y muerte a tiros de fuera quien fuera. El mismo del país que fabrica y exporta más armas en el mundo, el mismo del país que desarrolla dos guerras hoy día y masacra miles de personas en el lejano y cercano horizonte. El mismo que ha ordenado detonar cientos de miles de bombas asesinas de niños que simplemente tuvieron la desgracia de atravesarse en su camino. El mismo que le niega a ustedes, que no han llegado, la oportunidad de venir a un mundo que no esté al borde del colapso climático. Y eso por no poner en el más mínimo riesgo el modelo económico que, de acuerdo a sus propias palabras, creó un mundo “plagado de pobreza”. Y no sólo eso, la principal manera que él y los suyos encuentran para defender ese modelo es la aniquilación a tiros de todo lo que lo amenace. Él mismo atiende la reunión más importante del mundo y miente.
Cuánto miedo, cuánta desesperanza de que vengas. Cuán harto estoy de vivir en un lugar donde quien manda habla de una manera y actúa cínicamente de otra. Cuánto está perdido para ti y para los demás que lleguen. Cuánto no pude evitar, cuánto sí.
- fue entonces, cuando pensaba que el diálogo iba a ser un monólogo eterno, que de la nada apareció el sentimiento de su presencia. Su respuesta no era una idea estructurada para la interpretación y traducción de mi sistema nervioso. La respuesta fue en realidad una profunda y clara calidez en el pecho, puntitos de energía en mis manos y mis piernas y pequeños brillos hermosos y tiernos en mis solitarios ojos de cerrados párpados. –
Es verdad, tienes tanta razón. No todo está perdido, aún hay esperanza. No todo se ha ido al diablo. Aún podemos lograrlo.
Tus pequeñas y delicadas manos proveerán de oportunidad al mundo. Las tuyas y las que vengan además de ti. Cuánta nueva fe en ti y cuánta nueva fe en mí. Todo está en contra, pero no todo es imposible. Tus cristalinos y hermosos ojos no verán un mundo perfecto, pero entiendo ahora que no vienes a eso, si fuera el caso no vendrías, ¿cierto?
Mientras vengas prometo algo para ti, para mí y para el mundo. Tu papá promete terminarse toda la capacidad intelectual instalada y adquirida, para que los engranes giren aunque sea una milésima de grado. La totalidad de su poderoso y diáfano amor para que los corazones se enciendan al menos una centésima de lumen con luz brillante e infinita. La totalidad de sus palabras precisas y hermosas para que los oídos de al menos algunos estén alerta para ayudarnos. La resistencia y fortaleza del cuerpo para apoyar las nobles causas y la totalidad de mi fe para esperarte, para despertarme.
Kassandra dulce, Kassandra tierna. No, no estoy listo aún para que vengas, lo sabes, por eso no has venido. Kassandra de mis lágrimas prematuras de felicidad y amor inagotable. Kassandra de mi nueva fe. No me dejes aún, acompáñame mientras no cobras forma física, recuérdame mi promesa. No me dejes equivocarme y sigue amándome. Cuando los poderosos abusen y exterminen inúndame de la sensación cálida de ti para que yo no me rinda. Susúrrame al oído lo que tenga que saber y no dudes ni por un momento que te amo tanto, muchísimos años antes de haberte conocido.




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Simplemente te amo ♥
wuuuuuuuuuuuuu (como en la primaria) ajajaja
Las promesas te vinculan y te atan, solamente a un solo ser se le pueden hacer.
Lo que se hace, se hace primero por El luego y luego por mi. Lo demás se va re-ordenando.
Si no te equivocas no hay aprendizaje y por tanto no habría crecimiento.
¿Quién se atreve a diagnosticarte? Tú me pediste que lo hiciera y no basta con tan solo callar la mente
¿y quien soy yo para ello? Tal vez el instrumento de El para que día a día esas facultades vayan en aumento.
Sí… quizá… tal vez…
me encanto Serge
me encanta como escribes y nunca voy a dejar de hacerlo, aparte la forma en la que te expresas de Kassandra wowww…. va a tener al papa mas raro y bueno del mundo pero no te me adelantes que tal si el primer hijo que tienes es un niño y no una niña ehhh jajaja no esperas a los 3 con las mismas ansias que esperas a Kassandra??? me seguire metiendo para seguir leyendo las cositas que pones =D
Bueno no es tanto como que estoy seguro, jaa más bien es un pronóstico feliz
Y claro, los espero a los 3 con las mismas ganas y con el mismo amor. Me da gusto que te des la vuelta por acá. Sabes que eres bienvenida