Desencanto

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4 noviembre, 2011 · 2 comentarios

El 15 de octubre las olas de revolución mundial con epicentro en el mundo árabe, la mística África y la ardiente Sudamérica llegaron por fin a México, bajo el lema de “Democracia Real ¡Ya!” el movimiento propuso reunirse a las 12 del día en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México. Así entonces empaqué todas mis esperanzas y ánimos de cambio y asistí contento a la cita.

La propuesta internacional era sencilla. Tomar las calles y espacios públicos para propiciar el cambio. La propuesta internacional no especificaba el cambio de qué. En Chile, por ejemplo, las protestas ardientes y reprimidas se dirigieron al sistema educativo. En NY la misión fue enfrentar a Wall Street para hacerle notar al 1% de la población, que es absurdamente acaudalada, que el otro 99% está cansada de vivir entre su cochinero de especulación y corrupción. En el mundo árabe, meses antes, las calles se llenaron de pueblo que pedía un total cambio de régimen en algunos países. La primavera árabe es un movimiento diferente en estructura al occidental, pero es la fuente de inspiración del mismo. En España el año pasado el 15M es un preludio de lo que podría pasar en tierras latinoamericanas.

Lo primero que mis desilusionados ojos notaron fue la mediana asistencia. “Hay poca gente”, suspiré a mis adentros, pero ¿Poca gente para qué? Yo no sé algo de protestas o movimientos sociales, no tengo idea de cuántas personas se necesitan para cambiar algún elemento del sistema. Así que no dejé que los números me desanimaran y me quedé con todos los sentidos y la cámara listos para empaparme del cambio. Di una vuelta por la explanada del monumento para enterarme de las actividades que se estaban llevando a cabo. En el centro y lo más evidente era una tribuna abierta, bien equipada, que recibía la mayor atención. Por un lado un mercado de intercambio, comida y “chunches” y del otro, en las columnas del monumento mismo, un centenar de cartulinas con denuncias, frases y deseos. En medio había literalmente un carnaval; música, baile, algunas tiendas de acampar que indicaban la intención de permanecer ahí por tiempo indefinido.

En ningún momento había tenido dudas respecto a mi pertenencia a este movimiento en este tiempo y lugar. Desde que tenía 6 años y escuche historias de las protestas juveniles en los años 60′s me enteré de mi innata pertenencia a la mentalidad y el espíritu de protesta y cambio. Incluso en esos años, y posteriores, me quedé con la idea de que me había equivocado de época para nacer, las represiones a los movimientos sociales en los 60′s me dan escalofríos; los encarcelados, los asesinados, los masacrados, los siento como propios porque por alguna intuición inexplicable sé que si hubiera vivido en esa época yo hubiera estado ahí.
La reflexión que se adquiere con madurez conseguida conforme el calendario avanza me había obligado a cuestionarme qué tantas cosas cambiaron a causa de los gritos, y las marchas, y las canciones, y los panfletos. El destino del mundo en algún momento estuvo en manos de esos mismos jóvenes y lo sustancial o lo esencial a mí no me parece diferente hoy.
Algunos sociólogos hablan de “la generación frustrada”. A mí me parece un tema complejísimo y mi incompetencia al diagnóstico no me avergüenza.

Leyendo Periodismo Humano me había nacido la ilusión de que este movimiento era increíblemente más pragmático en estructura, ideología y alcance. Ciertamente estuve emocionado un buen rato pensando en cómo afectaría la vida de las personas. La Primavera Árabe es un asunto tangible, las condiciones se dieron para movimientos ideológicos que dieron a luz a cambios prácticos. En España y en Italia se siente más el aire sesentero que el árabe. Ocupa Wall Street es incierto aún, aunque es sorprendente y casi milagroso que exista, está en una fase temprana y me parece que puede inclinarse a la utopía o al cambio en cualquier momento.
Ya en esta línea es claro que los movimientos han adquirido diferentes personalidades en diferentes latitudes. Es por eso que pensé que conocería plenamente la personalidad del movimiento Mexicano pues es la sociedad en la que vivo, los pequeños detalles no pasarían desapercibidos y podría tener un diagnóstico más preciso del movimiento a nivel mundial al extrapolar lo que fuera posible.

He ahí donde nació el desencanto.

Titular el movimiento “Democracia real ¡Ya!” me ha resultado el desencanto de haber comprado algún producto que prometía un resultado maravilloso y no diera ni pistas de alcanzarlo.
¿Por qué? Bueno, la consistencia del movimiento mexicano es la indignación y la denuncia. Hasta antes de formar mesas de discusión atendí plenamente a la tribuna abierta donde escuche a 32 personas. Y el saldo fueron 32 denuncias, 2 canciones y cero propuestas.
El lado idealista de un movimiento está hecho de denuncias, pero el lado pragmático de propuestas. “Democracia Real ¡Ya!” me sonaba a que por fin un grupo numeroso de gente se iba a mover hacia alguna dirección. Yo mismo llevé algunas ideas en mente para ver si cabían en la dirección en la que las demás personas caminaran. Pero lo que encontré fue la misma palabrería del evento proselitista de algún partido. Seamos justos, no la misma, pero palabrería al fin. La mayor parte de las denuncias no tenían nada que ver con la democracia real. En pocas palabras, en lo que he alcanzado a apreciar, el movimiento mexicano es un desmadre. No sólo carece de sentido práctico. Sino de dirección. En el contacto que he tenido con él, platicando con la gente que lo compone, leyendo sus artículos y conclusiones, siguiendo su cuenta de twitter me quedo con la impresión de que cada quien jala para donde quiere o necesita. ¿A quién se le habrá ocurrido llamarle “Democracia Real”? Seguramente no tenía idea de lo que realmente se iba a tratar.

Para mí la conclusión es más o menos sencilla. Si el objetivo era reunirse y escucharse, compartir y debatir, el evento del 15 de octubre es un éxito, cuando se cerró la tribuna abierta acudí a las mesas de diálogo y compartí con muchísima gente, pero definitivamente no pertenezco ahí. Porque lo que aprendí de los movimientos de los años 60′s es que la mayor trascendencia está en las ideas prácticas. Componer un movimiento de indignación y denuncia, según mi apuesta, no trascenderá. El pragmatismo que me había prometido yo sólo es lo que deseo alcanzar. Por eso pienso que me encuentro mejor en otras líneas de acción que preguntan más ¿Para qué? que ¿Por qué?

Sebastián García noviembre 7, 2011 a las 17:52

Iba a poner el comentario en el blog, pero lo pondré aquí porque iba dirigido a ambos. Entiendo tu frustración y es algo que a mi también me ha pasado más de una vez. Pero creo también que tu opinión está bastante sesgada, opinas de lo que viste un sólo día, y ya. El resto lo opinas desde casa, sin salir a las calles. Hace tiempo ya, Denisse te invitó a que te dieras una vuelta por Coyoacán y estaba seguro que lo harías. No digo que el movimiento sea la panacea, también es cierto que yo lo veo desde lejos, pero tú que tienes la oportunidad creo que deberías ir, involucrarte, PARTICIPAR, me parece mala idea críticar a un movimiento de no proponer si uno no propone. En fin, es una pequeña opinión desde lejos, creo que Denisse te podrá contar más de lo que está sucediendo ya que ella lo ha vivido de primera mano.
De hecho lo que digo aquí es exactamente lo mismo que dijo Denisse en esa publicación donde te invitaba a darte una vuelta.

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Sergio R. Téllez noviembre 7, 2011 a las 18:59

En mi página cualquiera puede opinar, es complicado porque de una u otra manera esta página se trata de mí. Mis, opiniones, mis actividades, mis sentimientos, etc. Para mí ha sido un gran avance personal abrirme al mundo y dejar entrar la retroalimentación, positiva o negativa… yo siempre trato de filtrar lo negativo. Todas las opiniones las leo, las que no me parecen interesantes las filtro o las ignoro, aunque jamás he borrado la opinión de alguien más.
En particular si viene de ti, que tienes tanto conocimiento sobre mí, esté o no de acuerdo con lo que has opinado, me tomo al menos el tiempo de leer un par de veces y reflexionar respecto a tu opinión. Bien sabes que casi siempre te hago caso y siempre te escucho. Te lo has ganado a pulso.

Me tengo que declarar “extrañado” por lo que escribiste esta ocasión.
La primera impresión que me queda es que pareciera que eres ajeno al proyecto de esta página, que no supieras perfectamente que nada de lo que publico en ella es al aventón.
En lo que escribiste me quedó la impresión de que no me conocieras de años y supieras que cuando no sé de algún tema simplemente no opino. Y que mi opinión en extensión y énfasis es directamente proporcional al conocimiento que tengo del asunto y contexto.
¿Alguna vez, incluso cuando éramos niños de prepa, me escuchaste soltar una opinión pública de algo que desconocía?
Me extraño porque es una de las cosas de las que me enorgullezco. Definitivamente sé pocas cosas, pero de las que sé opino y de las que no me callo.
Más allá de eso, nunca he publicado una entrada en Neutro Aditivo sin estar, al menos, bien informado. De ahí viene mi extrañeza.

Aún más, me extraña mucho el comentario porque así como tú me conoces a mí yo te conozco a ti. Sé que tú NO opinas que de hecho se tiene que tener contacto con un movimiento para opinar sobre él. Sé que crees eso porque recuerdo perfectamente cómo en 2006 desestimaste varías veces el movimiento de AMLO sin haber acudido a una sola marcha, una sola asamblea, o haber tenido conversaciones directas con un sólo miembro. Y yo creo que tienes razón en estimar que puedes hacer eso. El factor información es totalmente diferente hoy. Yo sé que tú crees en el poder de la información que viaja en la Red. Yo estuve en la calle,estuve en la Acampada Sur, no puse mis pies ahí, puse mi atención. Sigo sus dos cuentas de twitter;

@acapadasur
@ocupacoyoacan

y lo hice después de la invitación que me hizo Den. También tuve el seguimiento necesario de sus actividades primeras en una bitácora que describe los resultados de la primer asamblea. Los que asistieron redactaron el documento, pero yo fui más allá. Leí entre líneas más en lo que no dice que en lo que sí dice. Por si no has tenido acceso al documento aquí te lo dejo:

http://goo.gl/9461p

Tuve paciencia, no sé si te percataste que esta entrada en Neutro Aditivo salió casi un mes después del evento en el Monumento a la Revolución.
Estuve presente en conciencia en la Acampada Sur mediante su mejor cara (la cara que ellos mismos eligieron darle a la gente) escuché a sus organizadores y puse pausa para reflexionar cuando fue necesario. aquí te muestro cómo lo hice:

http://www.youtube.com/watch?v=DJW2TGVtxdM
http://www.youtube.com/watch?v=2DvbNe31QHM&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=b893yexkSb4&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=fKL7dbrvCbs&feature=related

También mantengo contacto permanente con sus ideas, sus alcances y sus actividades;

https://www.facebook.com/event.php?eid=111987198911919
https://www.facebook.com/acampadasur

Después de esta pequeña muestra me vuelvo a declarar extrañado por la afirmación de que tengo una opinión de un día.
Y sé que eres una persona increíblemente congruente. Por eso no me queda más que preguntar; ¿Qué lógica fue la que seguiste para estimar que de algunos movimientos se puede opinar sin haber estado presente (2006) y otros no (2011)? Me parecería interesante descubrir cuál fue la cadena de pensamientos que te llevó a escribir esa opinión.

También estoy extrañado por tu invitación a participar, ¿entiendo que eres simpatizante con el movimiento de indignación entonces? Porque tengo entendido que en Seattle las cosas han ido mucho más rápido que en México y hasta donde hemos platicado yo no he sabido que te interese el de allá. También sería interesante que me platicaras por qué México sí y Seattle no. Pensé, por un momento que no era buena idea para ti involucrarte en ese movimiento y yo no te lo recomendaría dado tu status migratorio. Me parece que no es buena idea para ti involucrarte en ese tipo de movimientos, estando allá. Pero ya tendremos que platicar más a detalle respecto a tu opinión en ese asunto.

Creo que lo que más me extraña de todo el comentario es la parte donde dices “me parece mala idea criticar a un movimiento de no proponer si uno no propone” ahí sí de plano te desconozco, o más bien parece que me desconoces. Como si no supieras que mi cabeza está llena de ideas desde el campo informático, tecnológico, logístico hasta el social.

El alcance de mis ideas es un problema que tú y yo sabemos que tengo, concretar esas ideas es en lo que debo trabajar, pero me parece un tanto bajo que me acuses de no proponer. Respecto al movimiento de indignados no propongo porque no es un movimiento de propuestas es un movimiento de denuncias, si opinas diferente te propongo el ejercicio de señalarme una, tan sólo una, línea de acción del movimiento que no sea la informativa (o cultural).

Fríamente puedo señalar y defender racionalmente las dos premisas básicas de mi entrada:

1) El movimiento de indignados en México carece de dirección.
2) Es un movimiento de denuncia que por su falta de pragmatismo tendrá corto alcance.

Sería hermosos equivocarme, pero ya el tiempo lo dirá. El movimiento aún es joven y tienen tiempo de darle dirección y materializar cosas.
He leído muchísimo material también del 15m (que es parecido) y de la primavera árabe, que es diferente pero es muy interesante.
Seguramente seguiremos platicando de estos temas, así que sé que responderás pronto. Un gran abrazo.

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